Cliente frecuente

Un cliente frecuente es una persona que compra en un comercio con regularidad, según un criterio que fija cada negocio, por ejemplo tres o más compras por mes. Identificar a estos clientes permite tratarlos distinto, premiarlos y cuidarlos, porque suelen generar una parte desproporcionada de las ventas.

Cómo se usa en un comercio

No existe una definición universal: en una cafetería, frecuente puede ser quien viene dos veces por semana; en una ferretería, quien compra una vez por mes. Lo importante es fijar un criterio con datos reales del comercio. Un método simple es mirar la frecuencia de compra de los últimos 90 días y tomar como frecuentes al 20% de clientes con más visitas. En muchos comercios, ese 20% genera más de la mitad de la facturación, lo que justifica cuidarlos con especial atención. Un programa de fidelización sirve justamente para hacerlos visibles: sin registro, el comercio los reconoce de vista pero no sabe cuántos son ni cuánto aportan. Errores comunes: tratar a todos igual, regalar premios a quienes ya iban a volver sin dar nada especial a los que están a punto de irse, y confundir frecuente con rentable: un cliente que compra seguido pero solo con descuento puede dejarte poco margen. Combinar frecuencia con ticket promedio da una imagen mucho más precisa.

Ejemplo

En un local con 600 clientes activos, el 20% (120 personas) hace 3 o más compras al mes. Si cada una gasta $6.000, aportan $2.160.000 mensuales de las ventas.

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