Cartón de sellos
El cartón de sellos es la tarjeta física tradicional de fidelización, de cartulina o papel, en la que el comercio estampa un sello o hace una marca por cada compra hasta completar un premio. Es barato de producir, pero se pierde, se falsifica y no genera datos sobre el cliente.
Cómo se usa en un comercio
El cartón sigue vivo en muchísimos comercios porque no requiere tecnología y los clientes lo entienden de inmediato. Imprimir 1.000 cartones puede costar apenas unos pocos miles de pesos, lo que lo vuelve atractivo para arrancar. Sus límites aparecen con el uso: los clientes lo pierden o lo olvidan en casa (y entonces la compra de ese día no suma), se pueden sellar de más o falsificar, y el comercio no sabe cuántos cartones activos existen, cuántos se completaron ni quién dejó de venir. Tampoco permite avisarle a nadie que está cerca del premio. En muchos países se lo llama de otra forma: tarjeta de cliente frecuente, tarjetita o cartoncito, según la región. Errores comunes: sellos sin control (cualquiera puede sellar), premios sin vencimiento que quedan colgados durante años y no registrar cuántos premios se entregaron. Si pasás del cartón a lo digital, conviene mantener la misma regla para que los clientes no sientan que cambió el juego.
Ejemplo
Un local imprime 1.000 cartones y entrega 800. Si se completan 120 (15%) con un premio de $2.500 de costo, el programa le costó $300.000 y no sabe quiénes son esos 120 clientes.
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